Cuatro pistas de cristal en un club pequeño y outdoor, muy bien cuidadas. Las pistas están impecables y se puede beber y picar sin problema. Mi lugar favorito para jugar pádel, sin duda.
Buenas canchas. Hay vestuario, venden bolas y hay silla y espacio para sentarse. El staff y los profesores son buenísimos, muy amables y te apoyan en todo. Se lo recomiendo a cualquier persona que quiera jugar o aprender pádel.